Vínculos…
¿Qué intercambiamos hoy?
Entendamos para
comenzar, que considero un vínculo interpersonal, a cualquier relación
significativa afectuosa y recíproca, más allá de rótulos varios, como amistad,
pareja, afinidad, hijos, matrimonio etc.…
Y es precisamente
con este tema, que despliego el presente texto.
A menudo, las
relaciones que nacieron espontáneas, inciertas o naturales, se tiñen de
“deberías”, compromisos, expectativas y conceptos pretéritos, esquemas y
suposiciones varias… y eso es justo lo que las afecta, rigidiza, desnaturaliza,
de tal manera que devienen en tensiones, desagrados, disputas y deserciones
variadas.
Suele ser que, a
mayor afectividad en juego, mayores distorsiones y falsaciones acontecen.
“Te quiero, me aprecias… pero esto está
tornando feo, dañino, tóxico y deja de ser saludable. (ya volveremos con
esa palabra)
Vamos delineando
algunas situaciones, y observamos que todavía se escucha (hoy algo más
disfrazado…) que el hombre tiene que, la mujer tiene que y tantas variantes
modernizadas) …
Si, aún está
vigente.
“Yo esperaba que,
vos tenías que, no voy a permitir que, me indigno, te descolocas” … ante lo
inesperado.
Así pasa en las
parejas, pero lo hacemos también extensivo a los amigos, los socios, los
hermanos y otros familiares y conocidos.
Estamos llenos de
estructuras, concepciones, sobreentendidos y deberes, que “no aplican” y
entonces llega la sorpresa, el desencanto, la decepción y la frustración
dolorosa.
Queremos imponer
el mapa qué traíamos al camino real…absurdo pero habitual, ¿No?
Hoy te propongo
otra mirada, más actual, más presente, más aquí y ahora.
Hoy miremos solo
el intercambio real de nuestros vínculos. Sin rótulos. Sin
“deberías”. Sin pasado.
Lo que
efectivamente intercambiamos.
Y preguntémonos
con honestidad y des- cubramos:
Entre vos y yo…
hoy, ¿qué?
¿Qué circula?
¿Qué te doy?
¿Qué despertás en
mí?
¿Qué “vayviene”?
Y observemos el dar
y recibir verdadero, tomando conciencia de cómo en realidad es:
¿Es nutritivo?
¿Enriquecedor? ¿Cálido? ¿Energizante?
¿Llega y va valoración,
afecto, alegría, compinchería y empatía?
¿Celebramos el
encuentro y el simple hecho de tenernos?
O la frialdad, el
tedio y las fricciones, son más la regla que la excepción…
Algo se ha
desvanecido en este caso.
Porque un vínculo
es para sumar y energizar. Con naturales vaivenes y altibajos, se desarrolla en
cada encuentro con el fluir de la conexión hacia su realización.
Fuerzo ahora la
posición y los invito a pensar por un rato, que los vínculos son solo eso:
El “entre”, lo
que pasa de verdad en cada aquí y ahora, hoy y en el próximo encuentro.
Qué te brindo y
despierto, a qué me invitas o qué me provocas?… Cuál es el intercambio
real y actual… cada vez?. Ya no lo que debería, esperaba o pretendía…
Y eso es todo y
no hay más nada.
Esta idea me
resulta profundamente conmovedora
Creo que puede
ser un desafío novedoso, revelador, abriendo posibilidades de relaciones más
honestas, verdaderas, descubriendo que no y que sí, si aun es verdad y vale la
pena, si para esto nos juntamos, nos tenemos y aun nos elegimos.
Y puede que como
siempre, sea que sí o que ya no.
Es mejor saberlo.
Relaciones
profundas, vitales y memorables, se sostienen de luminosos intercambios…
en el aquí y ahora… en esta nueva vez.
No en ficciones
ni nostalgias.
En tiempos de
tantas transformaciones vinculares actuales, quizás el verdadero reto sea este:
Mirar con honestidad lo que hoy es.
Nuestro
auténtico: ¿Hoy qué?
¿Lo intentamos?
Dr. Claudio Casas
Terapeuta Gestáltico – Psiquiatra
cpcasas@intramed.net
El intercambio honesto es lo que hace que el encuentro valga ! Gracias Claudio nuevamente por dejarme pensando. ! Siento que los vínculos son un gran maestro! De y con ellos aprendemos si estamos atentos!!
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